21/08/2018
Editoriales

Inversiones o Paternalismo

 

En una conferencia que impartió el día de hoy, el empresario y economista Carlos Salazar Lomelín expuso la problemática nacional en una forma clara y concreta: Nuestro sistema económico crece poco y los ingresos se reparten en forma muy desigual: Más abundantes mientras más rico se es y, viceversa, más escasos mientras más pobres ¿Cómo se deben remediar estas dos situaciones indeseables? Sólo hay una manera de lograrlo y es la de promover la inversión.

 

    ¿Por qué es esta la única solución viable? Porque sólo las inversiones crean nuevas fuentes de trabajo y, por lo tanto, revalorizan los ingresos de los más pobres. Y el promover la inversión no sólo va resolviendo el problema de la desigualdad social, sino que también puede ir impulsando nuestro Producto Interno Bruto hacia los niveles del Primer Mundo si, además, se le dan incentivos fiscales y apoyo gubernamental a aquellas inversiones que promuevan los avances de las ciencias, las informáticas y las tecnologías.

 

   Claro que para propiciar estos avances también se requiere respaldarlos con un buen sistema de educación pública, idealmente con uno como el que ya está funcionando y dando frutos en la hermana República de Chile, y que consiste en propiciar la privatización de la oferta escolar, quedando a cargo del gobierno sólo su financiamiento y la supervisión de la calidad de la educación impartida. Si resulta que en México sería difícil avanzar por este camino, entonces lo que sería imperativo sería la eliminación del sindicato “nacional” de maestros, con las anticonstitucionales cláusulas de inclusión y de exclusión en su contrato colectivo de trabajo, y así poder descentralizar toda la educación pública en los Estados.

 

   Esta descentralización hacia los Estados nos lleva a otro gran problema que es urgente remediar: Actualmente el Poder Ejecutivo Federal es el gran recaudador de impuestos y luego “los reparte” entre los Estados. Pero ¿Con qué criterio? Ah, con el monárquico o tiránico criterio de “Venme a rogar por tus dineros y aquí yo te diré el costo político para dártelos”. Esta flagrante arbitrariedad centralista es urgente sustituirla por una ley por discutirse en el Congreso de la Unión, tomando en cuenta las opiniones de todos los Gobiernos Estatales, que dé criterios legales obligatorios para hacer dicho reparto. Para dar una idea de cómo funciona actualmente este sistema sólo hay que ver el caso de Nuevo León: En 2017 la Federación recaudó aquí 262 mil millones de pesos y regresó sólo 66 mil millones, o sea una cuarta parte ¿Es eso correcto?

 

   ¿Qué dicen sobre esto los tres principales contendientes a la Presidencia? AMLO, para poner un ejemplo, no quiere promover, sino “sacar” de la Industria Petrolera a la inversión privada, nacional o extranjera, para “devolverle” las refinerías al ineficiente y corrupto sindicato “nacional” de PEMEX. Y, claro, también quiere “apapachar” a los maestros, mandando al demonio a decenas de millones de niños y jóvenes. Meade quién sabe hasta dónde podría avanzar en desmantelar los sindicatos “nacionales”, que son el meollo de “Sistema Clientelar” del PRI: Probablemente poco o nada. Eso nos deja sólo a Anaya, quien aunque nunca se ha referido a estos problemas fundamentales, cuando menos no con la claridad y contundencia del ponente a quién me referí al principio, al menos no hay nada en su discurso y antecedentes que descarte que pueda avanzar en la solución de los mismos.

 

    Pero, gane quien gane, los ciudadanos deberemos insistir en que la solución es promover las inversiones, sobre todo las de avanzada, ya que el paternalismo nos llevaría hacia un pasado catastrófico.

 

Atte.- JVG.- 13-06-18.