Internacional

Estado Islamico tiene 400 elementos para atacar Europa

PARIS   - El grupo Estado Islámico ha entrenado a cuando menos 400 combatientes para que ataquen a Europa en oleadas de atentados letales, emplazando células terroristas entrelazadas como las que atacaron Bruselas y Parí­s con órdenes de elegir el momento, el lugar y el método para generar el mayor daño posible, dijeron funcionarios. 

La red de células ágiles y semiautónomas muestra el alcance del grupo extremista en Europa incluso mientras pierde terreno en Siria e Irak. Los funcionarios, entre los que hay autoridades de inteligencia europeos e iraquí­es, así­ como una legisladora francesa que le da seguimiento a las redes yihadí­es, describieron campamentos en Siria, Irak y posiblemente en el antiguo bloque soviético, donde los agresores son entrenados para que ataquen a Occidente. Antes de ser muerto en un allanamiento de la policí­a, el lí­der de los atentados de Parí­s del 13 de noviembre afirmaba que habí­a ingresado a Europa con un grupo multinacional de 90 combatientes que se desperdigaron "más o menos por todas partes".

Pero el mayor avance hasta ahora en la investigación por los atentados en Parí­s -el arresto el viernes del prófugo Salah Abdeslam- no detuvo los nuevos ataques en el aeropuerto y el tren subterráneo de la capital belga, los cuales dejaron 31 muertos y unos 270 heridos. Tres agresores suicidas también fallecieron.

Al igual que en Parí­s, las autoridades belgas buscaban al menos a un fugitivo en los ataques del martes, en esta ocasión un hombre vestido con una chaqueta blanca que fue detectado en los videos de seguridad del aeropuerto junto con los dos agresores suicidas. Se teme que ese individuo, cuya identidad desconocen las autoridades belgas, halle motivos para imitar el camino que siguió Abdeslam.

Tras huir de Parí­s inmediatamente después de los atentados de noviembre, Abdeslam creó una nueva red en el vecindario de Molenbeek -donde él pasó su niñez, un lugar conocido desde hace tiempo como un paraí­so para yihadistas- y comenzó de nuevo a conspirar, de acuerdo con el canciller belga Didier Reynders.

"No sólo se ocultó, sino que lo hizo para organizar otro ataque, con cómplices por todas partes. Con cinturones de explosivos. Dos ataques organizados igual que en Parí­s. Y su arresto, como sabí­an que iba a hablar, fue una respuesta: '¿Qué importa si él fue arrestado? Les mostraremos que ello no cambia nada''', dijo la senadora francesa Nathalie Goulet, codirectora de una comisión que rastrea redes yihadí­es.

Los cálculos oscilan entre 400 a 600 combatientes del Estado Islámico entrenados especí­ficamente para ataques externos, de acuerdo con los funcionarios, incluida Goulet. Unos 5.000 europeos se han ido a Siria.

"La realidad es que si supiéramos exactamente cuántos hay, no estarí­a ocurriendo", afirmó.

Dos de los atacantes suicidas en los atentados del martes, los hermanos Ibrahim y Khalid El Bakraoui, no tení­an ví­nculos conocidos con extremistas hasta que un apartamento que uno de ellos rentaba fue vinculado a Abdeslam la semana pasada, de acuerdo con la radiodifusora estatal belga RTBF. De la misma forma, un argelino muerto dentro de ese apartamento el 15 de marzo no tení­a antecedentes penales salvo uno por robo menor en Suecia, pero se inscribió como atacante suicida del Estado Islámico para el grupo en 2014 y regresó a Europa como parte de la conspiración del 13 de Tras huir de Parí­s inmediatamente después de los atentados de noviembre, Abdeslam creó una nueva red en el vecindario de Molenbeek -donde él pasó su niñez, un lugar conocido desde hace tiempo como un paraí­so para yihadistas- y comenzó de nuevo a conspirar, de acuerdo con el canciller belga Didier Reynders.

"No sólo se ocultó, sino que lo hizo para organizar otro ataque, con cómplices por todas partes. Con cinturones de explosivos. Dos ataques organizados igual que en Parí­s. Y su arresto, como sabí­an que iba a hablar, fue una respuesta: '¿Qué importa si él fue arrestado? Les mostraremos que ello no cambia nada''', dijo la senadora francesa Nathalie Goulet, codirectora de una comisión que rastrea redes yihadí­es.

Los cálculos oscilan entre 400 a 600 combatientes del Estado Islámico entrenados especí­ficamente para ataques externos, de acuerdo con los funcionarios, incluida Goulet. Unos 5.000 europeos se han ido a Siria.

"La realidad es que si supiéramos exactamente cuántos hay, no estarí­a ocurriendo", afirmó.

Dos de los atacantes suicidas en los atentados del martes, los hermanos Ibrahim y Khalid El Bakraoui, no tení­an ví­nculos conocidos con extremistas hasta que un apartamento que uno de ellos rentaba fue vinculado a Abdeslam la semana pasada, de acuerdo con la radiodifusora estatal belga RTBF. De la misma forma, un argelino muerto dentro de ese apartamento el 15 de marzo no tení­a antecedentes penales salvo uno por robo menor en Suecia, pero se inscribió como atacante suicida del Estado Islámico para el grupo en 2014 y regresó a Europa como parte de la conspiración del 13 de noviembre.

Al adjudicarse la responsabilidad, el grupo Estado Islámico describió una "célula secreta de soldados" enviada a Bruselas para ese propósito. La existencia de esas células sombrí­as fue confirmada por Europol, la agencia policial europea que dijo en un informe a finales de enero que las autoridades de inteligencia creí­an que el grupo habí­a "desarrollado un mando de acción externa entrenado para efectuar ataques al estilo de fuerzas especiales".

Francófonos con ví­nculos al norte de ífrica, Francia y Bélgica parecen estar encabezando las unidades y son responsables de desarrollar estrategias de ataque en Europa, dijo un funcionario europeo de seguridad que habló a condición de guardar el anonimato porque carece de autorización para declarar sobre material restringido. También está al tanto de los interrogatorios de excombatientes que han regresado a Europa. Algunos fueron encarcelados luego de que dejaron el EI, mientras que otros fueron expulsados del grupo terrorista. Entre los milicianos hay musulmanes y conversos al islam de toda Europa.

Los combatientes en las unidades reciben entrenamiento en estrategias de batalla, explosivos, técnicas de vigilancia y de contravigilancia, señaló el funcionario de seguridad.

"La diferencia es que en 2014 a algunos de estos combatientes del EI sólo se les daban un par de semanas de entrenamiento", señaló. "Ahora la estrategia ha cambiado. Se han establecido unidades especiales. El entrenamiento dura más tiempo. Y el objetivo ya no parece ser matar a la mayor cantidad de gente posible, sino más bien tener la mayor cantidad de operativos terroristas posibles, de forma que el enemigo se vea obligado a gastar más dinero o más efectivos. Ahora es más sobre el ritmo de las operaciones terroristas".