18/Apr/2024
Editoriales

De político a vendedor de espejos

Había una vez un político quien alguna vez fue Gobernador llamado Alejandro, que por azares del destino se hizo vendedor de espejos en un intento por ganarse la confianza de los ciudadanos  y mejorar su decaída imagen pública. Se dice que Alejandro era un hombre carismático capaz de lograr convencer a muchas personas de comprar sus fantasiosos espejitos con promesas de abundancia mejoría y salud. 

  El ejecutivo estatal metido a vendedor de espejos, recorría en su flamante camioneta importada algunas ciudades del estado ofreciendo sus novedosos productos a todo aquel individuo que se cruzara en su camino. Con su indistinto carisma y persuasión, lograba vender los espejos a sobreprecio, prometiendo que traerían suerte y felicidad a quienes los compraran. Incluso llegaba a mentir a los interesados al simular tener cientos de espejos en su bodega cuando no era una realidad, ya que el embarco de espejos se tardaba en arribar cuando menos  de 2 a 3 años.

  Sin embargo, la verdad sobre los espejos de Alejandro era que procedían de muy baja calidad y se empañaban fácilmente, distorsionando la figura de quien se reflejara en ellos. Pero el mañoso político conseguía convencer a la gente de que los defectos eran parte de la antigua magia de los espejos y que solo los verdaderos creyentes podrían ver su inigualable belleza.

  Con el tiempo, las disparatadas, mentiras y engaños del locuaz político como vendedor de espejos fueron saliendo a la luz, y los ciudadanos se dieron cuenta de su verdadera naturaleza. Su cuestionada reputación se vio severamente dañada, y los ciudadanos dejaron de confiar en él, ya sea como vendedor, al no recibirlo nunca más en sus casas o como político, al no creer más en su narrativa fantasiosa pues esta, violaba las normas de la realidad.

  Se supo después que Alejandro había aprendido una lección importante: la honestidad y sinceridad son fundamentales en cualquier profesión, incluso en la política y en la venta de espejos. Por lo que de ahora en adelante no debería de ofrecer el producto si todavía no los tiene consigo mismo.

  Dicen aquellos pobladores burlados que el vendedor de sueños batalla todavía para que su ego deje entrar a la razón. Por lo pronto: los pobladores de la ciudad creen difícil que Alejandro enmiende sus errores, ya que la inmadurez  entre otras cosas sigue siendo su principal enemigo y su principal problema. 

 

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